… que desde su hogar trabajan para nosotros.
Exquisita bordadora, nos visita una vez al mes trayéndonos justillos y chalecos, acompañados de historias y siempre con algún detallito en forma de dulce.
Cuando le preguntamos si podíamos entrevistarla, nos dijo “pero sólo si pones que tengo 73 años y que ni siquiera necesito gafas”. Unos días después acudió a la cita muy elegante, puntual y su diálogo bien ensayado.
Doña Fidela Goya Correa, una de nuestras más antiguas bordadoras que aportan más valor a nuestra artesanía.




